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Prompts para docentes: cómo usar la IA para ahorrar tiempo sin perder criterio pedagógico

18 / 05 / 2026

En este taller práctico de Foro UNIR, José Manuel Sánchez mostró cómo crear prompts eficaces para planificar clases, adaptar contenidos, evaluar y generar recursos educativos con inteligencia artificial.

La inteligencia artificial ya no es una herramienta futurista para docentes con tiempo libre, esa criatura mitológica. Es una aliada concreta para reducir tareas repetitivas, preparar materiales, adaptar contenidos y repensar la evaluación.

Máster Universitario en Tecnología Educativa y Competencias Digitales

En este Foro UNIR, con más de 9.000 inscritos, José Manuel Sánchez Ramírez, director académico del Máster en Tecnología Educativa y Competencias Digitales de UNIR, ofreció un taller práctico para aprender a construir prompts útiles y aplicables en el aula.

Claves del taller

  • No es buscar, es instruir: un buen prompt no pregunta como Google, sino que encarga una tarea con rol, contexto, objetivo y formato.
  • La IA debe servir para cocrear”, explicó José Manuel Sánchez, al insistir en que no sustituye al docente.
  • Tres herramientas base: ChatGPT, Gemini y Copilot fueron presentadas como opciones accesibles para empezar sin necesidad de pagar.
  • La evaluación debe cambiar: pedir resúmenes o tareas mecánicas ya no tiene sentido si la IA puede hacerlas mejor y más rápido.
  • Herramientas como EDUTEKA Lab, NotebookLM y Brisk Teaching ayudan a crear planes, rúbricas, resúmenes y retroalimentación.

Un cuento para explicar el ciclo del agua

Uno de los ejemplos más claros del taller fue la creación de un cuento para alumnos de primaria sobre el ciclo del agua y los ecosistemas del páramo. En lugar de pedir simplemente “explícame el ciclo del agua”, Sánchez mostró cómo formular un prompt con rol docente, nivel educativo, contexto curricular y objetivo pedagógico.

La IA generó un cuento adaptado al alumnado, con lenguaje accesible y posibilidad de añadir preguntas de comprensión. Después, el docente podía pedir una prueba diagnóstica, una imagen del frailejón o una infografía para reforzar el aprendizaje. Vamos, lo que antes implicaba una tarde entera, ahora puede salir en minutos, siempre que el profesor no apague el cerebro, detalle menor pero decisivo.

La Revolución Francesa desde tres voces

Para secundaria, el experto propuso un prompt sobre la Revolución Francesa con tres perspectivas: un campesino, un burgués y un noble de la corte de Versalles. El objetivo no era solo obtener información histórica, sino trabajar pensamiento crítico.

La IA generó una tabla comparativa con causas económicas, sociales e ideológicas. A partir de ahí, el docente podía pedir una infografía, un diálogo entre personajes o preguntas socráticas para debatir en clase. La clave estaba en que la IA no ofreciera una verdad cerrada, sino materiales para que los estudiantes analizaran distintas miradas históricas.

Adaptar una clase con enfoque inclusivo

Otro caso destacado fue el diseño de una actividad sobre el ciclo del agua con enfoque DUA. El prompt incluía una condición concreta: en el aula había un estudiante con TDAH y otro con dificultades visuales y auditivas.

A partir de esa información, la IA debía dividir la actividad en pasos breves, proponer apoyos visuales, reducir la carga cognitiva y ofrecer alternativas de participación. Este tipo de uso demuestra que la IA puede ser útil para personalizar la enseñanza, siempre que el docente sepa describir bien el contexto. Porque la máquina no adivina, aunque algunos humanos insistan en tratarla como pitonisa barata.

De la búsqueda al prompt educativo

Uno de los mensajes centrales del taller fue que usar IA no significa escribir una pregunta suelta y aceptar lo primero que aparece. José Manuel Sánchez insistió en que un prompt educativo debe incluir cinco elementos: rol, contexto, acción pedagógica, instrucciones paso a paso y una parte de reflexión humana.

Ese último punto es el que separa una clase enriquecida con IA de una fábrica de respuestas genéricas. El docente debe pedir, revisar, contrastar y adaptar. La IA puede generar materiales, pero no conoce al grupo, no entiende el clima del aula y no sabe qué alumno está perdido aunque asienta con cara de comprenderlo todo.

Herramientas para trabajar mejor

El taller también mostró herramientas concretas. EDUTEKA Lab permite generar planes de clase, rúbricas y listas de verificación. NotebookLM, integrado en el ecosistema de Google, sirve para cargar fuentes, generar resúmenes, mapas conceptuales, infografías o incluso audios tipo podcast. Brisk Teaching ayuda a crear retroalimentación y recursos a partir de documentos o páginas web.

La recomendación fue clara: empezar por tareas repetitivas. Detectar qué consume más tiempo, probar prompts reutilizables y ajustar poco a poco. No se trata de convertir al docente en programador, sino de darle herramientas para que deje de ahogarse en burocracia pedagógica.

El docente no desaparece: cambia su papel

Una de las preguntas del chat apuntaba al gran miedo: si la IA hace tantas cosas, ¿qué queda para el profesor? La respuesta de Sánchez fue directa: el docente deja de ser solo transmisor de contenidos y pasa a ser guía, diseñador de experiencias y mediador crítico.

Ese cambio no es opcional. Si un alumno puede pedir a una IA un resumen, una presentación o un cuestionario en segundos, seguir evaluando como si nada hubiera pasado es jugar a que el meteorito no viene. La evaluación debe centrarse más en habilidades, pensamiento crítico, aplicación, reflexión y proceso.

Una oportunidad si se usa con cabeza

El Foro UNIR dejó una idea muy concreta: la IA puede ahorrar tiempo, mejorar materiales y facilitar la inclusión, pero solo funciona bien si el docente sabe pedir, revisar y decidir. El prompt no es magia. Es diseño pedagógico escrito con precisión.

La IA puede ser una gran asistente. Pero el criterio, la intención educativa y la responsabilidad siguen siendo humanas. Por ahora, la clase la lidera el docente. La máquina solo ayuda, que ya es bastante para un montón de código con ínfulas de genio.

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