Las metodologías activas están redefiniendo la enseñanza al situar al estudiante en el centro. En el Foro UNIR, expertos en innovación educativa analizaron cómo pasar del aula pasiva a experiencias que desarrollan pensamiento crítico y competencias transferibles a lo largo de la vida.

El sistema educativo afronta uno de sus grandes retos: cómo lograr aprendizajes significativos en un contexto de sobreinformación, cambios tecnológicos y alumnado cada vez más diverso. Frente a modelos centrados en la transmisión de contenidos, las metodologías activas proponen un cambio de enfoque en el que el estudiante investiga, decide, reflexiona y aplica lo aprendido.
Este fue el eje de la última edición del Foro UNIR, un espacio de reflexión y práctica en el que docentes y especialistas compartieron experiencias reales sobre cómo diseñar aprendizajes más profundos, inclusivos y alineados con las necesidades del siglo XXI.
El encuentro contó con la participación de Alfons Nácher Martínez, docente de la Maestría en Gamificación Educativa de UNIR; Ainhoa Arana Cuenca, responsable del Grupo de Investigación en Competencia Matemática y Científica a través de Metodologías Activas de UNIR; y Mireia Portero Aylagas, maestra de Educación Primaria y jefa de estudios, quienes abordaron el impacto de estas metodologías desde el aula, la investigación y la gestión educativa.
En este sentido, Nácher subrayó que el verdadero valor de las metodologías activas no reside en multiplicar actividades, sino en activar procesos cognitivos profundos. “El alumnado no aprende mejor por hacer más cosas, sino por pensar mejor”, afirmó.
Cinco claves del Foro UNIR
- Activo no es “hacer cosas”: Las metodologías activas requieren intención pedagógica y participación cognitiva, no solo dinamismo en clase. “Activo no significa hacer cosas, porque aplicar metodologías activas implica transformar la clase en una experiencia con sentido”, explicó Nácher.
- La indagación deja aprendizaje más profundo: La evidencia muestra que investigar y diseñar experimentos mejora la comprensión a medio plazo. “Dos meses después… los que habían hecho aprendizaje por indagación tenían un aprendizaje mucho más profundo”, señaló Ainhoa Arana.
- Del alumno motivado a la autonomía: El reto no es solo implicar, sino enseñar a autorregularse y a “aprender a aprender”. “No les enseñamos a aprender a autorregularse… ¿cómo lo utilizo en la vida?”, planteó Nácher.
- Empezar por la intención, no por la actividad: Proyectos, juegos o herramientas no funcionan si no hay objetivos claros y evaluación alineada. “No empiezan por la actividad, sino por la intención… qué queremos que aprendan y cómo sabemos si lo han aprendido”, afirmó Mireia Portero.
- La autonomía se diseña: La independencia del alumnado no aparece “por azar”, sino por hábitos, feedback y evaluación formativa bien planificada. “La conclusión es potente: la autonomía es una consecuencia del diseño. No es un azar”, subrayó Nácher.
Aprender a aprender
Durante su intervención, el docente de UNIR subrayó que las metodologías activas no son una moda ni un conjunto de actividades aisladas, sino una forma más exigente de entender la enseñanza. “No basta con motivar al alumnado; hay que enseñarle a autorregular su aprendizaje”, explicó.
El experto alertó de una situación frecuente en las aulas: estudiantes participativos y motivados que, sin embargo, no saben cómo estudiar de forma autónoma. Esta paradoja, señaló, es consecuencia de modelos en los que el alumnado recibe información, pero no aprende a planificar, evaluar ni ajustar sus estrategias de aprendizaje.
En este sentido, defendió que el verdadero valor de las metodologías activas reside en activar procesos cognitivos profundos, favoreciendo la transferencia del conocimiento más allá del examen y del aula.
Metodologías activas con sentido pedagógico
El foro puso el foco en distintas metodologías activas —aprendizaje basado en proyectos, gamificación, flipped classroom, aprendizaje cooperativo o aprendizaje-servicio—, insistiendo en que ninguna funciona por sí sola si no existe un diseño pedagógico sólido.
“Cuando una metodología se queda en la superficie, se convierte en una actividad entretenida, pero sin impacto”, advirtió Nácher. Por ello, remarcó la importancia de definir objetivos claros, secuenciar adecuadamente las tareas y alinear la evaluación con los aprendizajes esperados.
Desde la investigación educativa, Ainhoa Arana aportó evidencias que refuerzan este enfoque. Compartió estudios en los que el aprendizaje basado en indagación genera aprendizajes más duraderos y significativos frente a prácticas más guiadas, especialmente cuando se evalúa el recuerdo y la comprensión tiempo después de la experiencia.
Metacognición
Enseñar a planificar, actuar, evaluar y ajustar se convierte en una competencia esencial para el aprendizaje autónomo. Los especialistas hablaron de la metacognición, entendida como la capacidad del alumno para reflexionar sobre cómo aprende.
En este sentido, se destacó la importancia de herramientas como los diarios de aprendizaje, la autoevaluación guiada, la coevaluación entre iguales y las rúbricas comprensibles. Estas prácticas permiten que la evaluación deje de ser un acto final y pase a convertirse en un proceso continuo de mejora.
“Evaluar no es poner una nota, es acompañar el aprendizaje”, señaló Mireia Portero, quien insistió en que una buena evaluación reduce la ansiedad, mejora la comprensión y refuerza la implicación del alumnado y de las familias.
Aprendizajes para la vida
El Foro UNIR concluyó con una idea compartida: las metodologías activas no solo mejoran el rendimiento académico, sino que preparan al alumnado para aprender a lo largo de la vida. Pensamiento crítico, autonomía, capacidad de adaptación y aprendizaje continuo se convierten en competencias clave en un contexto marcado por la inteligencia artificial y el cambio constante.
Como señalaron los expertos, apostar por metodologías activas es apostar por una educación que no se limita a transmitir contenidos, sino que forma personas capaces de comprender, decidir y actuar con sentido dentro y fuera del aula.







