La terapia ACT, como un tratamiento para la salud mental, puede llegar a cambiar la forma como se realiza la práctica clínica, considerando su enfoque de aceptación y compromiso.

Requiere que algunos de los tratamientos clínicos que se apliquen tengan un enfoque adaptado a esta terapia para garantizar su éxito en la práctica.
Podríamos decir que esto cambia la manera como se lucha contra los síntomas de las distintas enfermedades mentales y muestra, además, los efectos de los eventos traumáticos como un malestar y no tanto como una patología.
Implementar estos cambios requiere una formación especializada como la que ofrece la Universidad Internacional de La Rioja – UNIR en su Curso de Terapia de Aceptación y Compromiso.
¿Qué es la terapia ACT?
Según Anusuya, “La terapia de aceptación y compromiso (ACT) es una intervención psicológica innovadora que enfatiza la flexibilidad psicológica y las acciones guiadas por valores para mejorar el bienestar general. A diferencia de las terapias cognitivo-conductuales (TCC) tradicionales, que suelen centrarse en modificar pensamientos y conductas desadaptativas, la ACT fomenta la aceptación de pensamientos y emociones negativas, al tiempo que promueve el compromiso con los valores personales”. 1
Fuente: Acceptance and Commitment Therapy and Psychological Well-Being: A Narrative Review
Considerando lo anterior, la terapia de aceptación y compromiso lleva a los pacientes a entender mejor por qué tienen pensamientos y emociones negativos, a aceptarlos y tener una relación diferente con estos, comprendiendo que tenerlos no los convierte en personas malas.
Principios fundamentales de la Terapia de Aceptación y Compromiso
Para entender más profundamente lo que es la terapia ACT, es necesario tener presentes los seis principios fundamentales en los cuales está basada. Estos son:
- Aceptación: se refiere a asumir todos los pensamientos y emociones como una parte inherente del ser humano. Su principal función es animar a las personas a abrirse a sus experiencias internas y no evitarlas.
- Defusión cognitiva: busca establecer una distancia psicológica de los pensamientos negativos, permitiéndoles entender a las personas que estos solo son eventos pasajeros y no verdades concretas.
- Estar presente: es una práctica de total atención para crear una conciencia sin juicios de momento que puede ayudar a reducir la ansiedad y los pensamientos intrusivos. Esto hace que las personas se concentren plenamente en su presente y su situación actual.
- El yo como contexto: este enfoque es fundamental para que las personas entiendan que la identidad es distinta de los pensamientos y sentimientos. Por lo tanto, funciona muy bien para fortalecer el sentido de identidad propia en diferentes experiencias.
- Clarificación de valores: se centra principalmente en la identificación de valores para que el individuo alinee su manera de actuar con lo que es verdaderamente importante para él.
- Acción comprometida: en este punto se busca que el individuo establezca objetivos concretos que se identifiquen con sus valores, promoviendo igualmente la perseverancia y adaptabilidad en cualquier contexto. 1
¿Cómo puede la terapia ACT mejorar la práctica clínica?
En principio, como una manera de terapia contextual, la ACT aporta a la práctica clínica ya que parte de la base de la flexibilidad psicológica. Esto quiere decir que ayuda a ver tanto al profesional como al paciente que los pensamientos no son algo que se debe eliminar por completo, sino que se pueden entender desde una perspectiva de aceptación.
Además, tiene un enfoque en el que se rescatan las experiencias personales y los valores para que el paciente consolide una identidad en concreto que vaya alineada con sus acciones. Por lo tanto, las prácticas se realizan orientando al paciente para que este tome decisiones coherentes con su identidad.
Beneficios de aplicar la terapia ACT con los pacientes
También conocida como terapia mindfulness, la terapia ACT ofrece diferentes beneficios a los pacientes, permitiendo que estos puedan llevar y convivir con enfermedades como la depresión y la ansiedad, en lugar de atacarlas constantemente.
Además, mejora la flexibilidad psicológica, facilitando a los pacientes el entender sus experiencias negativas y positivas como eventos pasajeros y no como una verdad absoluta. Lo que quiere decir es que les permite enfocarse más activamente en su presente, sin evocar experiencias pasadas traumáticas o negativas.
Al mismo tiempo, hace que los pensamientos negativos tengan un menor impacto en su vida cotidiana, promoviendo un carácter definido acorde a sus valores y a lo que a este realmente le importa.
En general, el mindfulness como terapia tiene una alta eficacia para el manejo de trastornos psicológicos como la ansiedad, la depresión, el estrés, e, incluso, es eficiente para el manejo de dolores crónicos.

Casos y trastornos en los que la terapia ACT ha demostrado eficacia
El ACT y la psicología han mostrado que este tipo de terapia, tiene un efecto muy positivo en el tratamiento de trastornos como:
- La ansiedad
- La depresión
- En el abuso y consumo de sustancias
- Estrés crónico
- Dolor crónico 2
Gracias a lo que ofrece lo que es el mindfulness a los pacientes, se ha visto que permite a los pacientes llevar con mayor tranquilidad sus trastornos sin tener que acceder a prácticas o acciones para controlarlos. Por el contrario, están más centrados en la manera como se perciben como personas y no completamente en lo que sus pensamientos y experiencias negativas hacen de ello.
Competencias y formación necesarias para aplicar la terapia ACT
Como formación base para enfocarte en este tipo de terapias, es necesario que tengas una licenciatura en psicología, la cual te dará los conocimientos fundamentales para entender las patologías de los pacientes y cómo tratarlas. Adicionalmente, deberás contar con una especialización en psicología y también un diplomado o el curso en terapia de aceptación y compromiso de la UNIR.
Con este tipo de formación podrás desarrollar las habilidades y competencias necesarias que te capacitarán para aplicar la terapia ACT. En este sentido, deberás contar con:
- Conocimientos en flexibilidad psicológica
- Conocimiento en los 6 principios de la terapia ACT
- Entender lo que es el análisis funcional
- Desarrollar el lenguaje terapéutico
- Tener empatía y entender los vínculos contextuales
- Adaptabilidad a las diferentes situaciones
- Capacidad para diseñar y planificar los tratamientos para los pacientes
¿Cómo especializarte en terapia de aceptación y compromiso?
Si quieres conocer lo que es la terapia ACP y DBT, las técnicas de tercera generación en psicología, el mindfulness, entre otros aspectos clave en la práctica clínica de la psicología, es necesario que pienses en hacer una especialización en esta disciplina.
Como primera medida, deberás contar con una carrera en psicología, ya que es la base de estas terapias. Luego, puedes reforzar con cursos y diplomados enfocados en la psicología de tercera generación y la terapia ACT.
Finalmente, puedes optar por hacer una especialización en psicología o una maestría que pueda desarrollar un perfil mucho más específico que te ayude a acceder a nuevos puestos de trabajo y mejores condiciones laborales.
Referencias bibliográficas:
1 Anusuya, S., Gayatridevi, S. (2025). Acceptance and Commitment Therapy and Psychological Well-Being: A Narrative Review. Cureus, 17(1), e77705. https://doi.org/10.7759/cureus.77705
2 Juby, B. (2025). Acceptance and Commitment Therapy (ACT): 10 Benefits and Techniques. Tomado de: https://www.healthline.com/health/mental-health/acceptance-and-commitment-therapy







